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La relación entre la música y la literatura ha sido de las más antiguas y provechosas colaboraciones que se han producido entre las distintas manifestaciones del arte. La poesía nació unida con la música, canciones y rimas se emplearon primeramente para que se recordaran los comportamientos de la sociedad. La música y la literatura han estado ligadas desde la época de los trovadores los cuales ligaban la poesía con la música.

Las relaciones que poseen ambas corrientes artísticas se centran en paralelismos, mutua influencia y similitudes, generando una simbiosis mágica que nos ayuda a ver de una forma más estética el mundo en el que vivimos. El tango es uno de los géneros que tienen una carga lírica que usualmente es bastante fuerte, llegando a ser poemas musicalizados que conmueven al que lo sabe apreciar.

Los cantantes y músicos optan por recurrir a la poesía y a la literatura para cantar, tocar o tomar versos de sus poemas favoritos. Se encuentran casos como el de Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Joaquín Sabina, entre otros, que trabajan en proyectos que aúnan música y literatura. El escritor Mario Benedetti, que en su obra tiene poesía que podríamos decir es bastante accesible al público, encuentra atractivo para cantantes de todo tipo, desde comienzos de los años setenta, ha escrito numerosas letras de canciones, muchas de las cuales le fueron solicitadas por músicos y cantantes amigos, que las han ido incorporando a sus repertorios y a sus discos.

Un debate que en los últimos años se ha incentivado gracias a las repetidas nominaciones al premio Nóbel de literatura a Bob Dylan, es que si la música puede llegar a considerarse un género literario como tal. La lírica de Dylan es una poesía avasallante que se ha ganada la admiración y respeto de muchos escritores y críticos de literatura.

Serrat apunta que “Dylan es un hombre que entiende las cosas de una forma lúcida y que aglutina todo el pensamiento de progreso, sin el cual no se entendería ni la música, ni los últimos cincuenta años”. Poniendo esto como referencia vemos que cuando el músico implementa más factores literarios y nutre su lírica leyendo y analizando grandes obras literarias, está alimentando su música de una forma tremendamente provechosa a la cual el público siempre responde.

Ojalá toda los que hacemos música tuviéramos como nutrición artística la literatura en cualquier de sus manifestaciones; así dejaríamos de escuchar letras sin sentido que hablan de frivolidades absurdamente superficiales donde los fanfarrones hacen alarde de su poca ingeniosidad recostándose de cuantas pocas neuronas pueden caber en una producción discográfica, (entiéndase cualquier canción de Pitbull).

En una entrevista le preguntaron al célebre escritor Gabriel García Márquez que qué es lo que se necesita para ser un buen escritor, sin mayor preámbulo respondió: "antes de ser un buen escritor hay que ser un buen lector". Estableciendo esto como principio esencial, partimos hacia la premisa de que para ser un mejor exponente de tu arte tienes que aprender a disfrutar de lo que te precede en tu disciplina y a valorar lo que hacen tus colegas músicos. Parecería un principio lógico, de sentido común, ciertamente lo es, pero es algo que muchos de nosotros como músicos e incontables veces dentro del pragmatismo empresarial de la industria de la música, se pasa por alto.

Pero centrándonos en las palabras de García Márquez y enfocándolas exclusivamente a los músicos, ¿cómo llegaremos a tener calidad artística y hacerle evidente en nuestras obras sino tenemos la sensibilidad de apreciar todo tipo de música? La melomanía no se encerraría, según mi punto de vista, al género que uno le llama más la atención, sino abarcaría, la casi totalidad de éstos. Es muy importante tanto tener un bagaje musical muy extenso, para así a la hora de tomar decisiones, tanto de composición, arreglo y melodía, e incluso de estrategia de mercado, producción y distribución, se tomen las decisiones más certeras para que el artista tenga toda la credibilidad posible para poder trascender en su país e internacionalmente por un largo período de tiempo.

Me baso claramente en la premisa de que cuanto más se conozca el tema de la música y sus diferentes géneros y manifestaciones, más grande será el goce al escucharla y por ende se trabajará en pos del desarrollo artístico de ésta. Partiendo de esto podríamos poner como requisito lo que manifiestaba William Schuman en toda su obra; que es algo tan obvio que casi parece ridículo mencionarlo, y sin embargo, a menudo es el único elemento que está ausente: prestar atención y dar a la música el esfuerzo concentrado de un oyente activo.

No sólo es importante querer y tener la mente abierta a escuchar todo tipo de música, sino también entrenar el oído para que éste sea lo suficientemente capaz de percibir todos los recovecos musicales que se entretejen en una obra de calidad. Sin querer llegar a la abstracción, es muy importante dejar muy en claro la importancia de ser un buen oyente, en todos los aspectos, sobre todo para los músicos profesionales y claro está, para los melómanos de todas las edades y estratos.

Muchas veces cuando los estudiantes de música pasan años perfeccionando la técnica de su instrumento, pasan por alto que lo más importante en una obra es lo que se escucha, y si esta tiene la suficiente carga para generar un cortocircuito de emociones en el oyente. Yéndome del lado pragmático del tema, hay algunos que abusan de su avanzada técnica instrumental, para crear obras inteligibles que al presentarlas al público o a algún promotor, estos son incapaces de entenderla porque prácticamente carece de algún mensaje o discurso musical y/o artístico sólido, claro y concreto. Se sienten incomprendidos, invalidados y frustrados cuando el público no reacciona como éste esperaba a años de esfuerzo en estudio y práctica. Por lo general éste tipo de músico desprecia lo sencillo, lo básico y el discurso entendible que la gente digiere con facilidad, en pocas palabras lo POP; contrario al empresario que por lo general es lo que busca.

Si usamos una analogía alimentaria, las bases de nuestro alimento no invalidan la “guarnición” que las rodea. Honrar todas las clases de música sin falsas pretensiones de comparaciones ilógicas es gozar conforme nuestra naturaleza dicta los diferentes atractivos de diversos esfuerzos. Encontramos placer e inspiración leyendo novelas, poesía y viendo cine del carácter más profundo, mientras al mismo tiempo encontramos placer relajándonos con una revista o viendo caricaturas. De la misma manera con la música. Lo anterior no implica que el equivalente musical de unos malos alimentos es malo para la salud, si no que una dieta restringida a una sola especie de arte resulta limitadora.

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A Rodolfo Reyes Cortés

La música como parte de las bellas artes siempre se ha correlacionado con las diferentes disciplinas artísticas más predominantes en el mundo. La relación, el entendimiento, disfrute y análisis de las diferentes disciplinas artísticas, cualquiera que estas sean, llevarán al músico a una mayor sensibilidad para entender su posición en la sociedad, su posición frente al arte, y así desarrollar una ética artística y profesional y le ayudará a conceptualizar cada vez más su propia filosofía artística. La ignorancia y el desconocimiento del entorno genera miedo, y este usualmente mantiene a las personas lejos de la exploración de su propia creatividad. El conocimiento, la voluntad y la práctica disminuyen ese miedo. El conocimiento te mantiene en tierra firme, la voluntad te da las alas y la práctica hace que lo desconocido se vuelva cada vez más familiar y menos espantoso.

Esto nos lleva a entender que la inspiración tiene innumerables fuentes. Los artistas y las personas en general experimentan la inspiración en diferentes maneras y en diferentes momentos. Ésta puede llenarte de innumerables sentimientos y emociones. Puede llegar por algo que haya dicho alguien o por un fragmento de una novela literaria. Ciertos tipos de ambiente, ánimos, actitudes y personas son estimulantes para la creación y el descubrimiento, mientras que otros ambientes son agotadores de la creatividad y distractores.

Entre más contacto tenga el músico-artista con los diversos procesos creativos, cuales quiera que estos sean, y entre más se experimente a si mismo, tomará mucha más conciencia de su propia creatividad e ingenio y tendrá mucha más noción de lo que puede funcionar para su música y de lo que no. El empresario de la música de la misma forma tiene la obligación de experimentar un ambiente creativo para discernir sobre las creaciones que realmente valen la pena y las que no, de lo contrario el negocio se torna en algo meramente frívolo y superficial. Esto recae en que el empresario tiene que escuchar más que pensar, interrogarse más que tener todas las respuestas y estar abierto a nuevas propuestas en vez de pensar que todo lo tiene resuelto; al mismo tiempo el conocimiento cultural, las habilidades y la experiencia tanto del artista como del empresario actúan como un filtro y un facilitador para que el arte pueda permear en el ambiente.

El debate se centraría en que si un artista, ya sea músico, pintor, escritor, actor, etc, está obligado a nutrirse con las demás disciplinas artísticas. La respuesta sería un rotundo sí. Y es que a partir de esto podemos afirmar que el músico a lo largo de la historia, siempre ha estado rodeado de artistas, tanto pintores, cineastas, escritores, actores, etc., para tener contacto estrecho con las diversas formas de la creación. Esto es elemental que un músico lo tome muy en cuenta. Después que el músico-artista se alimenta del todo, empieza a crear su estilo y sonido propio, mientras tanto va a seguir encuadrado en lo mismo.

Don Sevilla Música Nicaragua México Pop Rock Music

Por @LucasJelinek

Calificación: 8.5

Como parte de esta avalancha musical nicaragüense de los últimos años, con producciones de muchas bandas y solistas, Don Sevilla nos trae “A donde sea”. Grabado en su totalidad en México bajo el sello Aedón Records, con quienes había trabajado anteriormente como “Doble circulación”. Don Sevilla cuidó y participó meticulosamente de cada detalle de este trabajo, desde la composición hasta la masterización.

“A donde sea” es un muy disfrutable álbum rock/pop, me atrevo a clasificarlo de esta manera por ser los géneros bases del álbum entero, sin embargo en él encontramos un sugestivo y a veces sorpresivo cóctel de ritmos. Es notable su preparación musical en Fermatta, donde estudió música hace un par de años en México.

El álbum entero es un viaje por un conjunto de universos musicales. Pese a que las canciones tienen su propia personalidad, el producto es seductor. No encuentro un track que no encaje. El amor por los géneros musicales es evidente; encontramos rock, pop, jazz, blues, góspel, hasta un bolero. Como el mismo Don Sevilla se auto define “antes de ser músico, soy melómano. No puedo vivir un día sin escuchar música”, y eso se manifiesta en este trabajo.

“A donde sea” es el track pop/rock que introduce al álbum, “ir directo a donde sea, no importa, yo espero hasta que vuelvas.” Es una excelente manera de abrir un disco, con una canción que crece, que inicia con notas tímidas y luego explota, es una perfecta insinuación.

“No mires atrás” con la influencia rock mucho más destacada, con batería y guitarra más protagónicas. “Ven y vamos a platicar sobre aquello que nunca concluyó” reza el primer verso, acompañado únicamente de guitarra eléctrica y algunos sonidos electrónicos de fondo. La canción es una invitación a un viaje un poco más agresiva: “lejos de la mala conciencia”.

“Sin pensar” predominantemente rock alternativo, las guitarras resaltan en este corte. Empezamos a encontrar confesiones: “No sirvo para actuar, no sé disimular.”

“Ensayo y error” es una de los tracks que más resalto. Don Sevilla exhibe un amplio registro vocal, una excelente ejecución en un corte que mezcla rockpop con blues y un poco de afrojazz e incluye un sorpresivo puente góspel. Ya el viaje está muy avanzado, como el mismo autor expresa: “ya no hay vuelta atrás… Voy sin preguntar mi dirección”

En “Lo esencial” seguimos con el viaje en los universos musicales “en un viaje directo a lo esencial”. Este track es un bossa/rockpop que luego de la explosiva “Ensayo y error” nos lleva a un estado de relajación: “nómada de corazón, lo que tengo no sé en donde está.”

“Lágrimas negras” es un bolero/rock cover al Trío Matamoros: “contigo me voy, mulata, aunque me cueste morir”. Hacer un cover siempre es un riesgo, Don Sevilla sale bien librado.

“Ya lo sé” es una canción rock alternativo, de las mejores letras instrospectivas del álbum: “ir a aquel lugar donde reencontrarme dentro”, una canción meramente existencialista, con sonidos oscuros, más experimentales. Sin duda una de las mejores del álbum.

“Pintando abril” nos conduce a un estado más tranquilo, el viaje continua: “sin notarlo llegamos aquí donde brilla la jauría en la ciudad”.

“Del principio y no del final” una tranquila mezcla blues/rock que se muta en un pop/rock luego del primer coro. El álbum queda abierto, este track nos deja en ninguna parte porque el viaje es infinito.

Como él mismo menciona: “Tengo q viajar para sentirme bien, necesito estar en constante viaje, estando en un solo lugar me siento como gato encerrado”. El álbum expresa esa necesidad de viajar, esa búsqueda del lugar quizá inexistente donde pueda encontrarse a sí mismo y lo hace con transparencia musical.

“A donde sea” es un una especie de viaje a ninguna parte que arranca con timidez, crece, explota y no concluye. Es un álbum inconcluso precisamente porque esta búsqueda es interminable. Destaco la unidad temática del álbum, la rica y bien lograda fusión musical, así como la calidad vocal que posicionan a Don Sevilla como uno de los mejores cantautores de la escena nacional. Quizá es uno de los álbumes nicaragüenses que más he disfrutado.

Resalto: “A donde sea”, “Ensayo y error” y “Ya lo sé”.

Fuente: http://revistavortice.wordpress.com/2014/03/28/don-sevilla-a-donde-sea-r...

Pintando abril es una de las últimas canciones que grabé para el disco ¨A donde sea¨ (México DF, Marzo - Agosto 2013). Es una rola compuesta por Iván Be Du y por mí durante un ensayo de Doble Circulación durante el 2011. La canción nunca salió de las cuatro paredes de la sala de ensayo pero la melodía siempre me quedó rondando por la mente y decidí ponerle letra mucho antes de grabar el disco, como mero ejercicio de composición.

Dos años después, en mi departamento de Coyoacán me reuní con Iván que goza de una memoria privilegiada, y recordaba perfectamente toda la estructura de la canción, la modificamos y dos días después la estábamos grabando.

Espero les guste el resultado tanto como a mí.
Con cariño,
DON

Voz, Letra y Música: Don Sevilla
Guitarras: Iván Be Du y Nurivan Reyes.
Bajo: Nurivan Reyes.
Batería: Emmanuell Herrera.
Mezcla, Producción y Masterización: Nurivan Reyes.

Mientras cursaba el segundo año de la Licenciatura en Música Popular en Fermatta (México DF 2003-2008) entré a trabajar a un estudio de grabación por recomendación de uno de los guitarristas de Doble Circulación, Carlos Segura. Ahí hacíamos discos de Karaoke que se vendían en todos las tiendas de discos, Sanborns y Wallmart de México y Estados Unidos. A mí me tocaba básicamente cantar todas las canciones que se grababan en el estudio ya que los discos tenían la modalidad de poner o quitar la voz para las personas que se perdían solamente con la instrumentación. Suena como un trabajo fácil e incluso mediocre, pero la verdad a mí me sirvió muchísimo y no me resultaba tan sencillo, ya que canté los más populares géneros que existen en la música popular: Pop, Rock, Salsa, Teatro Musical, Cumbia, Hip Hop, Reggae, Funk y hasta Reggaetón y tenía que encontrarle el feeling a cada género. Desde Maná y Café Tacvba, hasta High School Musical, Calle 13 y Camilo Sesto. Creo que ni con dos carreras de canto hubiera aprendido de mi voz lo que aprendí por esos cuatro años ya que grabé alrededor de 100 discos de 12 canciones cada uno.

Cuando terminó el trabajo me vi en necesidad económica y tenía que tener una fuente de ingresos importante para poder pagar mi renta, comida, gastos y salidas; así que me propuse dar clases de canto (cha cha cha chán...). Ya había dado clases anteriormente, pero esta vez sí quería meterme en serio con la docencia, creo que más por necesidad que por propósito de vida. Para sorpresa mía, me fue muy bien. De pronto me vi con diez, doce clases a la semana que me dejaban un ingreso bastante interesante, tomando en cuenta que mis alumnos llegaban a mi departamento y cuando salía a darlas a domicilio era en la misma Colonia Del Valle donde residía para entonces.

Nunca pensé que iba a disfrutar la docencia, de hecho me ha llegado incluso a apasionar. Luego de terminar una clase quedaba de tan buen humor que me ponía a cantar, componer, escuchar música o simplemente a practicar mi propia técnica y estilo. Dando clases mejoré mil veces más mi forma de cantar y comencé realmente a resolver cosas que de plano no tenía resueltas.

Estoy desarrollando un taller de canto de varios niveles con los que trabajaré con los interesados a partir de la última semana de Enero. Les estaré dando mayores detalles muy pronto pero prometo que va a ser una experiencia muy enriquecedora y divertida. Cantamos luego existimos.

Desde niño me han gustado los boleros. Mi mamá siempre los cantaba mientras conducía hacia la escuela para dejarnos a mis hermanas y a mí. Particularmente "Lágrimas Negras" (Miguel Matamoros 1929) me atrapó desde que escuché la versión de Diego el Cigala con Bebo Valdés allá en el 2003 recién mudado a la ciudad de México para estudiar música.

Quise agregar este tema en el disco por mero gusto personal, sin ninguna pretensión más que cantar esta maravillosa canción. Espero la disfruten tanto como yo disfruté grabándola.

Música y Letra: Miguel Matamoros
Voz, Coros: Don Sevilla
Guitarras: Nurivan Reyes
Contrabajo: Alonso López
Percusión: Rivelino Quiroz
Arreglos: Don Sevilla y Nurivan Reyes
Producción: Nurivan Reyes

10 años de música. Don Sevilla

Me fui a México en febrero del 2003 a estudiar música. Todavía recuerdo los meses intensos que precedieron ese viaje: me estaba graduando del colegio y mi madre se estaba divorciando de su segundo matrimonio. Uno de mis mejores amigos para entonces (y actual), Emiliano Polo, que toda su familia es mexicana, me había hecho la propuesta de que nos fuéramos a estudiar juntos, él cine y yo música, y que usáramos de pretexto la universidad para vivir en el extranjero y cumplir nuestros sueños de grandeza. Al principio la idea la vea lejana e inalcanzable, yo ni siquiera me había subido a un avión en toda mi vida y con 16 años la idea me enloquecía. No lo pensé mucho, simplemente me dejé llevar.

Llegué a la ciudad de México recién cumplidos los 17 años completamente muerto del miedo. Todas las historias que uno escucha de la gran Tenochtitlán pueden realmente abrumar a cualquiera, y yo, un pueblerino burgués que ni siquiera sabía lavar su ropa ni hacer su propia comida, me perdía en cada esquina de la ciudad y no salía mucho ya que no conocía nada ni a nadie. Viajar con Emiliano fue realmente de mucha ayuda para esos primeros meses que me marcaron de una forma que pocas cosas lo han hecho en mi vida, y me sirvió de colchón para adentrarme en plena adolescencia al inmenso mundo de la música.

Me inscribí en la Academia de Música Fermatta, para entonces adscrita a la Berklee College of Music de Boston (actualmente el sistema ha cambiado), entrando con una mano atrás y otra adelante. No sabía nada, ni por dónde empezar, ni cómo estudiar, ni nada, en pocas palabras, era un novato en las ligas mayores. Cursé la Licenciatura en Música Popular y llevé toda la carrera como instrumento la voz. El canto, que según yo lo hacía muy bien y se me daba de forma natural, ¡Grave error! En las primeras clases, aunque mi voz era agradable para todos mis profesores y compañeros, me di cuenta de las enormes fallas que tenía en función de la técnica que no me dejaban avanzar y mas bien me lastimaban cada vez que cantaba. Tardé varios años en corregir defectos que venía arrastrando desde los 12 años.

La carrera duró cinco años que se me fueron en un suspiro. Aprendí de todo y de nada. Me gradué con la convicción de que necesitaría toda una vida para ser un músico medianamente respetable, no me sentía que calzaba esos zapatos, ni por cerca, aunque ya tuviera una licenciatura, aunque haya aprendido armonía moderna y tradicional, contrapunto, arreglo, composición, y haya salido con buenas calificaciones, me sentía demasiado insignificante dentro del mundo de la música. Tuve grandes maestros, ¡grandísimos! Luis Zepeda, Hugo Warholtz, Baldomero, Rubén Hernández, Abitia, Mario Santos, Nadia Ortega, Sandra Cuevas, Ximena Moreno, Juan Carlos Paz y Puente, Polo, Sebastián Otero, La Bruja, Omar Soza y un montón más que recuerdo con enorme cariño y admiración. Para entonces también trabajé cuatro años en estudio de grabación y di clases a más de 50 personas en el transcurso de mi carrera. Me mudé unas 10 veces y viví como con 40 personas de todas partes del mundo, desde Chile hasta Mongolia, desde Colombia hasta Alemania y el Japón. Aprendí a cocinar, aprendí a lavar, aprendí a hacer mis trámites de migración solito, y aprendí a lidiar con profundos sentimientos de soledad. ¡Todo a la brava!

También me dediqué a hacer discos con mi banda, los "doble circulación"; una banda que surgió de repente, de la nada, sin siquiera buscarla. Primero hice uno a solas con, Carlos Segura, el primer guitarrista de la banda con el que había trabajado desde el 2003 en otro proyecto que nunca cuajó. Lo grabamos con unas rolas que tenía guardadas en el baúl. Usamos la PC que estaba del cuarto de su hermano. Era el 2005 y lo sacamos para nuestros amigos y familiares a finales de ese mismo año. Yo lo presenté en unas vacaciones que tuve en Nicaragua y tuve la oportunidad de armar mis primeros conciertos con músicos profesionales. Luego nos propusimos buscar gente para armar un proyecto más serio y así entraron los demás. Nos metimos a ensayar y a componer en mi departamento de la colonia Copilco, al lado de la UNAM. Grabamos Suspiro para finales del 2007 pero lo estrenamos más de un año después porque uno de los guitarristas, Fernando Murillo, se casó y fue a vivir a Canadá. Negociamos con la disquera que teníamos en ese momento un contrato ficticio que sirvió para darnos cuenta que lo mejor es hacer las cosas por uno mismo y tomar los toros por los cuernos. Con Suspiro tocamos en todos lados, en festivales enormes donde llegaron miles de personas, en la televisión, en la radio, en el interior de la república, en Nicaragua. Promocionamos como locos, nos sentimos rockstars y músicos profesionales al mismo tiempo; llegamos a vivir días intensos. Mientras hacíamos todo eso, compusimos rolas maravillosas que nos hacían pasar días metidos en la sala de ensayo y salir a celebrar cuando hacíamos bien nuestro trabajo trayendo a la luz canciones que nos hacían sentir orgullosos. Nos emborrachábamos y debatíamos el 99% sobre música y como ser mejores músicos mientras compartíamos canciones que nos marcaban. Grabamos Dual para el 2010 de una forma muy diferente a Suspiro, teníamos la presión de que estábamos financiándolo nosotros y la presión de dar el ancho que se necesitaba para un proyecto como "doble". Lo terminamos casi a finales de ese año y para entonces Edgard Fonseca, que se había ido a estudiar guitarra a Barcelona, fue reemplazado con Iván Beltrán. Lo mismo, nos metimos a componer, y a tocar. Hicimos un par de giras y viajes juntos y convivimos más que nunca como familia de hermanos. Otros días intensos.

Tuve un accidente con mi familia para finales del 2011 donde casi fallece mi mamá, y por eso tuve que abandonar el DF a principios del 2012. Cuando le dije a los dobles que tenía que irme una larga temporada, ellos, leales y firmes, quisieron hacer el viaje conmigo, exceptuando Emmanuell que tiene un hijo en DF, nos fuimos a convivir casi 5 meses juntos en un viaje que nos marcó de por vida. Discutimos, tomamos, compusimos, tocamos, viajamos, y luego una vez dada terminada la gira, decidí quedarme unos meses más en mi tierra.

Estos 10 años de música han estado llenos de pura intensidad. No han habido meses tranquilos, si no tengo nada que hacer, me voy de fiesta a vivir intensamente y aparezco cuando surja algo, si tengo mucho trabajo, olvido lo demás y me centro en mis ideas. Lo interesante de todo es que sinceramente siento que estoy empezando, que todavía no he hecho ni el 10% de lo que necesito hacer. Decía Mick Jagger en una entrevista que el propósito de su vida sería encontrar la satisfacción, como la rola, y creo que en una carrera como la música, la búsqueda de la satisfacción, al menos en mi caso, ha sido una constante.

Regresé a México luego de estar por primera vez más de un año fuera desde aquel 2003 (ese es otro blog). El 2012 fue un año de descontaminación y depuración de muchas cosas que venía arrastrando desde hacía tiempo. No estuve inactivo, siempre estuve dando conciertos, clases y componiendo, pero con un ritmo completamente diferente a como venía trabajando anteriormente. Grabé mi primer disco como solista con Aedón Records y Nurivan Reyes, con la firme convicción de hacer un disco lo más honesto posible, que me refleje tal cual estoy ahora: firme, tranquilo, paciente, con mucho amor que dar, y mucho mejor músico que cuando salí de la carrera. Lo que vaya a suceder con él, pues el tiempo lo dirá, yo mientras tanto me dedicaré a vivir el presente.